Aprendiendo a dar

Aprendiendo a dar

Dios nos entrego todo para darnos la salvación. Nosotros estamos aprendiendo a dar por agradecimiento a Él.

Es importante que entendamos que no damos para recibir algo de Dios. Damos porque estamos agradecidos de lo que Dios ya hizo por nosotros. La Biblia cuenta con un primer y segundo pacto conocidos como Antiguo y Nuevo Testamento. En el primero Dios nos muestra su relacion con una humanidad que no llego a conocerlo con entendimiento. Establecio mandamientos y leyes y sento las bases para la llegada de su hijo, el testador, Yeshúa, Jesus el Mesías.

¿Qué era el diezmo? Conozcamos un poco de su historia. El diezmo lo practicó Abraham por su propia voluntad. La primera mención de esto la encontramos en Génesis 14:17-20. A su regreso, Abraham, luego de recuperar todas sus pertenencias robadas por Quedorlaomer, Melquisedec el rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo sale al encuentro de Abraham obsequiándole pan y vino, lo cual es un tipo del cuerpo y sangre de Cristo. En agradecimiento Abraham le da el diezmo de todos los bienes que había recuperado quedando esto como un ejemplo del tipo de sacerdocio de Cristo en tiempo de gracia. (Hebreos 6:20 7:1-3)

El diezmo se introduce como ley en la Torah: Deuteronomio 14:22-29 “Indefectiblemente diezmarás (Asar: separar una décima parte) todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de YeHoVah tu Elohim en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a YeHoVah tu Elohim todos los días. Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que YeHoVah tu Elohim hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando YeHoVah tu Elohim te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que YeHoVah tu Elohim escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de YeHoVah tu Elohim, y te alegrarás tú y tu familia. Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.

Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo (Maaser: Decima parte de alimentos, frutos y ganado) de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que YHWH tu Elohim te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”.

La ley del diezmo era simple y decía que:

A- Todos los granjeros, pastores, ganaderos o fabricantes de aceite diezmaran.
B- Se debía dar el 10% de la cosecha al año.
C- Ese 10% se comía en familia ante el templo de YeHoVah, con gozo y alegría.
D- Cada tres años el diezmo era compartido con el levita, el extranjero, la viuda y el huérfano y se comía en familia ante el templo de Elohim, con gozo y alegría.
E- Si se esta lejos del templo se vendía la cosecha, iban al templo y compraban alimentos por el costo del dinero recibido y se comía en familia delante del templo de YeHoVah, con gozo y alegría.

De las doce tribus de Israel, Levi era la encargada del sacerdocio. Lo que representa la obra en el templo y el servicio a Dios. A diferencia de las otras once, no tenia heredad. El aporte del resto de las tribus era necesario para el sustento de la casa de Dios. Por esto se determino que les sea dado el diezmo.

Israel no entendió lo que es la gracia. Para ellos YeHoVah era un misterio. Algo difícil de conocer. Solo unos pocos se atrevían a tener comunión con el eterno. Conocían la ley, mandamientos y justicia, entendían que a Dios debían temerle y obedecerle. A un acto de agradecimiento y amor lo convirtieron en una ley. Por eso Dios establece el diezmo. Necesitaban conocer la importancia del dar tal como nosotros en la actualidad. Dar disponiendo el corazón. Dar, como dice la Palabra de Dios en el idioma Hebreo, como si fuese lo que uno toma para uno mismo. En el acto de diezmar se podía conocer el corazón del pueblo.

Como en toda ley, el hombre tiene la tendencia a desobedecerla o, como dice el dicho, hacerla trampa.

Ante la reticencia del pueblo a obedecer, Dios habla en Zacarías y anima al pueblo a probarlo para que conozcan que hay bendición en la obediencia a Él. El Templo no solo era el centro de la fe, sino que se había convertido en un centro de finanzas hasta su destrucción en el año setenta después de Cristo.

El Templo era la “tesorería, o depositario donde el dinero era invertido y almacenado.” Una gran empresa comercial, que incluía desde la cría de animales para los sacrificios del Templo, lugares de alojamiento para los peregrinos y hasta un sistema bancario de intercambio. Habían una mesas de intercambio de dinero y las que los atendían se les conocía como “shuljani.” Tenían tres labores: Cambiar las monedas extranjeras a las monedas locales. Por esto cobraban una comisión de entre 4 a 8%. Cambiaban monedas grandes en pequeñas. Pero también prestaban dinero. Es bien interesante que justamente en el Segundo Testamento encontremos 3 palabras griegas diferentes para referirse a estas personas:

κολλυβιστς Kolubistes (Str#2855) Mateo 21:12 (de la palabra kolibos: cambiar dinero)
κερματιστς Kermatistes (Str#2773) Juan 2:14 (de la palabra kermatizo: hacer pequeño)
τραπεζτης Trapezites (Str#5133) Mateo 25:27 (de la palabra Trapeza: mesa, los banqueros).

La Torah intuye que esta prohibido cobrar interés a tu hermano. Fue a estos a quienes Jesús ataco cuando fue al templo. Lo habían convertido en cueva de ladrones. Pervirtieron el propósito para el cual Nuestro Señor destino Su templo. Un lugar de oración y comunión.

Pedir diezmos en este tiempo no esta de acuerdo con la Palabra de Dios para la Iglesia Cristiana. Lo que el propio Jesús y sus discípulos nos enseñan es que demos ofrendas de todo corazón. La única mención al diezmo por parte de Jesús, se lee en los evangelios es a manera de exhortación a los fariseos. Ninguno de ellos, sobre todo Pablo, establece un porcentaje. «Que cada uno  como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.» 2 Corintios 9:7. «Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.» 1 Crónicas 29:14. «En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.» 1 Corintios 16:1-2. «Jehová habló a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.» Éxodo 25:1-2. «Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente.» 1 Crónicas 29:9

Podría seguir mencionando versículos que hablan acerca de la ofrenda voluntaria. La realidad es que a través de esa ofrenda se puede ver reflejado el corazón de aquellos que deciden a obedecer y seguir a Dios de una forma autentica. En la ofrenda espontánea de sus hijos se manifiesta nuestro amor. El agradecimiento a nuestro Padre Celestial que nos dio todo para que seamos salvos. Tengamos por cierto que si el Diezmo fuese un mandamiento y practica vigente desde Cristo, Él así lo habría dejado en claro como lo hizo con todas las cosas.

Muchos líderes cristianos argumentan que necesitan los diezmos para mantener el templo y su labor, emprenden grandes proyectos, hacen grandes construcciones con la excusa de llenar el lugar con más almas y se endeudan. Luego enseñan la doctrina de los diezmos y las ofrendas de una forma incorrecta. Con manipulación. Esto resulta en que las personas aprendan a temer a Dios de la forma incorrecta y esperen retribución por las sumas de dinero que dan.

Muchas veces se trabaja con la emoción e incitan a las personas a entregar mas cantidad de dinero con la excusa de que «cuanto más des, Dios más te da». Esto es algo que como seguidor de Cristo me avergüenza. No hay lugar en la Palabra donde diga que si sembramos dinero vamos a recibir dinero.

Me parece perfecto que haya gente que quiera tener templos gigantes para recibir a multitudes, pero deben ser ordenados y equilibrados con sus ingresos. La gente no tiene la obligación de sustentar los deseos de proyectos de iglesias y templos gigantes. En su mayoría son planes de hombres.

La Biblia es muy clara al respecto. Por ejemplo en 1 Timoteo 6:6-10 dice – «Ahora, la religión verdadera, sí trae grandes riquezas, pero sólo a los que se contentan con lo que tienen; pues no hemos traído nada a este mundo, y no nos podemos llevar nada de él. Mientras tengamos comida y ropa, estemos satisfechos con esto. Además, para los que la meta es ser rico, caen en tentación, son atrapados en muchas codicias necias y dañinas que los hunden en ruina y destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males, por este anhelo algunos se han apartado de la fe, y se han punzado el corazón con muchos dolores.»

Es importante tener en cuenta que en este caso amor al dinero en el griego es la Palabra philarguria que se traduce como amor al dinero, avaricia a diferencia de Mateo 6:24 donde en el griego se emplea la palabra mamónas que significa Mammón. «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (Mammon).»

En la Biblia, Mammón se personifica como símbolo de las riquezas en Lucas y Mateo.​ En algunas traducciones aparece como Mammón, pero en otras se traduce como «abundancia deshonesta» o similar, dando así a entender que lo que quiso decir Jesús fue que no se puede servir a Dios y a las riquezas, en el sentido de estar esclavizado sirviendo a otro dios por el amor al dinero. Durante la Edad Media, Mammón fue personificado comúnmente como el demonio de la avaricia, de la riqueza y de la injusticia.

Cristo dijo en varias ocasiones que no tenía donde apoyar su cabeza, dando a entender que Él no se enriquecía con las ofrendas que otros daban, sino que llevaba una vida austera con lo necesario para poder vivir y hacer su obra junto a los discipulos. El mismo Apóstol Pablo, aún cuando le enviaban ofrendas, dice la Palabra que no hacia uso de ellas. Entonces ¿Por qué no imitamos esta forma de vivir pero si intentamos alcanzar la prosperidad que viven algunos líderes que se enriquecen con las ofrendas de otros?

En la historia del Joven Rico, que por cierto no era joven sino que era uno de los principales de la Sinagoga y un hombre adulto, Jesús, le ofrece la oportunidad de dejar de servir a Mammón y comenzar a seguirlo a Él, sin embargo este hombre se entristecio porque amaba mucho las riquezas que su servicio le daba en el templo.

En las Escrituras no vemos a ninguno de los profetas ni a los discipulos de Jesús lucrando con La Palabra De Dios. Más bien, vemos que todos pasaban muchas estrecheces y necesidades. El Apostol Pablo dice que hasta inclusive había pasado hambre en algunas ocasiones.

Es importante dar. Es necesario ofrendar. Es Bíblico. Debemos escudriñar, leer y pedir a Dios entendimiento iluminación de Su Palabra. Si decidimos dar un diezmo está perfecto, ¿Damos el diez, quince, veinte por ciento o dar todo nuestro sueldo a la obra de Dios? Pero cuando lo hagamos debemos disponer nuestro corazón y dar por agradecimiento. Separando lo que vamos a dar como si fuese algo que tomaríamos para nosotros mismos, es decir, lo que está dentro de nuestras posibilidades. Con un corazón sincero. Dios nos bendice porque es bueno. Tiene misericordia. Nos ama. Él ve la disposición de nuestro corazón con el monto que sea. Así como debemos decir amén con entendimiento, buscar lo que es necesario y pedir lo que Dios nos quiere dar, también debemos dar de la forma que es agradable a Dios. Preparar de antemano es un culto racional. «Porque si uno lo hace de buena voluntad, lo que da es bien recibido según lo que tiene, y no según lo que no tiene». 2 Corintios 8:12

Y sobre todas las cosas, lo que hagamos, que sea con amor porque sin eso, es como si no hiciéramos nada. El Dios y Padre de Nuestro Señor Yeshúa el Mesías nos invita a dar con entendimiento. No nos manipula. Nunca nos va a pedir algo para que quedemos en la ruina. El sabe todo lo que necesitamos. Antes que le pidamos tiene su mano extendida. Debemos ser seguidor de Cristo que entiendan y vivan de acuerdo a Su Palabra. Esto desafía las tradiciones.No estamos llamados a seguirlas. Somos invitados a seguir a Cristo.

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