Atributos del enemigo

Atributos del enemigo

Es muy común que nombremos a satanas, el diablo, el tentador, la serpiente, etc. como si fuesen nombres propios. Lo cierto es que son atributos del enemigo.

Lucifer se presenta de distintas formas y es importante que comencemos a discernir espiritualmente cuando usa uno y el otro. Conozcamos los atributos del enemigo.

Primero comencemos entendiendo que es un atributo. Cualidad o característica propia de una persona o una cosa, especialmente algo que es parte esencial de su naturaleza. Símbolo que sirve para reconocer a una persona o cosa.

Durante la tentación de Yeshua (Jesús el Mesías) en el desierto por parte de nuestro enemigo, podemos encontrar varios aspectos para entender este tema que a muchos les interesa. Jesús supo defenderse contra los ataques del diablo (acusador), de satanás (el adversario) y el tentador identificando los atributos con los que se presento ante él. También se presento ante Eva como la serpiente, Nahash en Hebreo.

NAHASH no solo significa serpiente sino «brillante, resplandeciente, luminoso». En caldeo significa brillante como el cobre o el bronce. Este significado también se puede observar cuando el NAHASH se compara con las constelaciones del cielo en Job. 26:13. «Con su soplo se limpian los cielos; su mano ha traspasado la serpiente huidiza.»

Lo primero que debemos entender son los rangos de autoridad. Lucifer no era un ángel. Era un querubín protector. Estaba continuamente en la presencia del Padre Celestial. Su tarea era la de proteger la santidad de Dios. Pero decidió rebelarse y termino siendo expulsado con una tercera parte de los ángeles. Heredó el mundo y tiene autoridad sobre él.

Escucho a muchos predicadores decir que lo tienen bajo sus pies. Que le cortan la cabeza. Aún se dirigen a el en forma de burla. Lo cierto es que Nuestro Padre Celestial tiene autoridad sobre el y lo usa para cumplir sus propósitos. Cuando el arcángel Miguel se disputaba el cuerpo de Moises con satanás, no profirió maldición contra él. Tampoco Jesús lo hizo, aún cuando es el Hijo de Dios. Sin embargo durante su paso por la tierra, tal como dice la Palabra en Hebreos 2:6- Pero uno ha testificado en cierto lugar diciendo: ¿QUE ES EL HOMBRE PARA QUE DE EL TE ACUERDES, O EL HIJO DEL HOMBRE PARA QUE TE INTERESES EN EL? LE HAS HECHO UN POCO INFERIOR A LOS ANGELES; LE HAS CORONADO DE GLORIA Y HONOR, Y LE HAS PUESTO SOBRE LAS OBRAS DE TUS MANOS; TODO LO HAS SUJETADO BAJO SUS PIES. Porque al sujetarlo todo a él, no dejó nada que no le sea sujeto. Pero ahora no vemos aún todas las cosas sujetas a él. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos.» Nuestro Señor y Salvador nos dejo un ejemplo de respeto a la autoridad de Dios, no dejándose llevar por emociones pero actuando de acuerdo al criterio que El Padre dispuso.

La guerra espiritual tiene como campo de batalla nuestra mente. Ahi es donde se ejerce la lucha. En ocasiones perdemos el foco y en otra vencemos. Como un peleador de MMA que se prepara para ser campeón pero que a veces es golpeado por el adversario y cae. Un puen luchador se vuelve a levantar para seguir entrenando y volver a pelear. Esta lucha es continua. Termina una lucha y al tiempo llega otro contundente.

A cada uno de los ataques Nuestro Salvador respondió con la Palabra. Jesús estaba lleno del Espíritu Santo y tenía poder. Nosotros tenemos al Espiritu Santo pero no todos fuimos investidos con Poder.

Para librar la buena batalla debemos estar en contacto con Dios a través de la oración y lectura de Su Palabra. Si no aprendemos a dejar que el Espíritu Santo gobierne nuestra oración es difícil hacer frente a las acechanzas del enemigo y resistirlo.

Conocer la verdad es lo que nos hace Hijos. Los hijos no son esclavos sino libres. Son defendidos por el Padre Celestial. Los que están Cristo Jesús están bajo la cobertura del padre. El diablo que está de día y de noche acusándonos, no tiene lugar en los oídos del Señor. Nosotros tenemos un gran Salvador y somos mas que victoriosos. Por eso es tan importante que podamos conocer nuestra vida espiritual con mayor profundidad ya que es la voluntad del Padre. Juan 17:1-3 «Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a ti, por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.»

Este es un tiempo en el cual el conocimiento de Dios es aumentado para aquellos que desean sumergirse más profundo en su presencia. ¿Te sumas? Con seguridad Dios nos va a sorprender!

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