El equilibrio en Dios

El equilibrio en Dios

Este mensaje es un llamado de atención a todos los que somos hijos de Dios. Un pedido al Espíritu Santo para que podamos vivir en el equilibrio de Dios.

Le hacemos un gran daño al cristianismo predicando sobre dogmas que no nacen del corazón del Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Que, aun predicando su palabra, no la respaldamos con conductas acordes con Su voluntad.

Definamos el dogma. Punto esencial de una religión, una doctrina o un sistema de pensamiento que se tiene por cierto y que no puede ponerse en duda dentro de su sistema. Mientras que el pragmatismo es la tendencia a conceder primacía al valor práctico de las cosas sobre cualquier otro valor.

El dogmatismo, necesario para el conocimiento de Dios, sacado de contexto, da origen a la metafísica. Esa búsqueda más allá de lo que podemos percibir pero sin personalizar a quién está más allá y que todo lo puede. Así como el pragmatismo, que es el método de juzgar a través de la experiencia, que sin la guía del Espíritu Santo, es una fuente generadora de obras muertas.

Tanto al dogmatismo como al pragmatismo deben estar equilibrados, de lo contrario, su resultado es el nacimiento de teorías doctrinales que terminan rebelándose contra el conocimiento de Dios. No solo en el conocimiento. También en la experiencia.

Es por esto que muchas organizaciones eclesiasticas enseñan verdades a medias o herejías (que son verdades llevadas al extremo). La falta de discernimiento espiritual y la oración en el Espíritu, sumadas a la falta de estudio de La Biblia llevan a la confusión y a tener una idea errada de Nuestro Señor y de su voluntad para nosotros.

Jesús fue un hombre perfectamente dogmático así como pragmático. Su vida estaba “perfectamente equilibrada”. El dogma del Padre se veía reflejado en toda su conducta. Un perfecto equilibrio. Fue el único que tenía sujeto al leon y al cordero que llevaba dentro. Como león no podría haber ido a la cruz y como cordero no puede regresar en Su Gloria para reinar. Es necesario el equilibrio para hacer cada una de las cosas en el tiempo indicado. «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» 2 Timoteo 1:7. Este espíritu nos fue dado para el servicio a Dios. Para que podamos ejercerlo en ese equilibrio.

Para todo esto debemos conocer a Dios. ¿Cómo? A través de Su Palabra. Estudiando. Leyendo. Orando en el Espíritu. Cuando lees una biografía conoces aspectos y atributos de su protagonista. De la misma forma todo lo que necesitamos saber para conocer a Dios está en Su Palabra. Conocer al Dios y Padre de nuestro Señor Jesús, a quien el envió es la vida eterna (juan 17:3).

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