Un hombre ilustre

Un hombre ilustre

Un hombre ilustre ora y mueve la mano de Dios. Es que lo hace de acuerdo con Su voluntad. Conozcamos más acerca de estos héroes de la fe.

El pecado y la maldición nos encierra en una vida limitada. Habitar en espacios decorados con el fracaso, el miedo, la enfermedad, la soledad, la tristeza, la depresión, el rechazo y muchas otras formas espirituales de maldad. Nuestro adversario es quien comparte ese lugar. Destruye nuestra vida cuando estamos apartados de Dios.

Hace muy poco escuche esta frase y no solo estoy de acuerdo por el respeto que le tengo a David Greco, sino también porque es algo que lo encontramos en la Biblia. «Cada vez que el diablo zarandea o quiere tocar a un hijo de Dios, esta siendo supervisado todo el tiempo».

En la Biblia, en el libro 1 crónicas 4 versículos 9 y 10, Jabes se encontraba en un espacio parecido. Decide hacer la oración de los ilustres. La que mueve la mano de Dios cuando proviene de un corazón arrepentido en busca de salvación. Comenzó con un clamor!.

Luego dos frases tremendas. El entendió que al nacer fue concebido en dolor. Recibió una maldición. Su madre lo condeno llamándolo dolor. El levanto sus ojos al cielo y clamo por bendición. No necesitaba solo una palabra de parte de Dios. Buscaba que cambiara completamente el curso de su vida.

Reconoció la limitada condición en que se encontraba. Clamo al Señor para que lo ensanche. Jabes entendió que lo que Dios tenía para el no encajaba en su antigua manera de vivir.

El Oh! de Jabes resume años de luchas con sus propias fuerzas. De intentar de todas las formas humanas de salir adelante en la vida. Tratando a toda costa de obtener algún logro que cambie la realidad de su dolor, ese dolor con el cual fue bautizado al nacer y con el que convivió hasta el cumplimiento de un tiempo predeterminado por Dios.

Es similar al Padre Nuestro porque Jabes primero reconoció a Dios como único y suficiente para el. Invoco al Dios de Israel y lo hizo Su Dios. Su Padre. Israel significa «Dios se esfuerza». Pidió que Su Reino se establezca en su vida. Que el nombre de Dios sea reconocido en su propia vida y que trajera con ello la bendición, provisión y protección que tiene para todos los que lo buscan de corazón.

Nuestro Padre Celestial respondió a esta oración! porque recompensa a los que lo buscan (Hebreos 11:6). De quienes confían en Él y no en sus propios recursos sino que en Él invierten y esperan.

Como Jabes, pongamos nuestra vida en las manos del Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo confiando en Él y dejando que decida los tiempos y la forma de las bendiciones que tiene para nosotros.

Busquemos conocerlo a Él por quién es. Pidamos espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Él (Efesios 1:17) y experimentemos la vida eterna que tiene para que podamos experimentar hoy. (Juan 17:3)

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