La iglesia sin muros

La iglesia sin muros

Somos casa de Dios y puerta del cielo. La iglesia sin muros. No es un nuevo trending topic. Tampoco una nueva visión. Tomamos lo que esta en el corazón del Padre Celestial y lo compartimos.

El mundo no necesita una nueva denominación religiosa, ya conocemos la respuesta de DIOS a estas iniciativas de los hombres. Hemos conocido las consecuencias de la decisión de edificar Babel, El enemigo de nuestras almas, no desmaya en incitarnos a seguir levantando formas religiosas. Muros denominacionales. Las intenciones son buenas pero no deja de ser a nuestra manera. Como en la primera Babel.

En Babel todos tenían una misma lengua y un mismo sentir. Nimrod se levanto como el primer hombre famoso en oponerse a Dios. La estrategia de Satanás es mucho más sutil pero más devastadora. Teniendo a la palabra de Dios como fuente inspiradora de nuestro pensamiento, por no renunciar a criterios personales que solo nos separan, pareciera que no logramos entendernos y esto crea una nueva dispersión estando aun en el mismo camino.

El mundo no necesita una nueva religión. Un nuevo intento de conectarse con el creador o alguien superior. Ya sabemos que eso no sirve. Con las que hay sobran, es más, todas sobran. La única religión pura y sin mancha que Dios nos propone,es la de poner por obra su voluntad.

Comienza con la exhortación de no sumergirnos ni en ritos vanos ni pesadas liturgias sino en conocerlo a EL, y a todo lo que EL representa y es.

Esta es una visión que no pretende estar en contra de nadie, de ninguna denominación, ni concilio, ni organización sino a favor de CRISTO. Es una propuesta a nuestro corazón, a no sembrar entre espinos. Dejar que sea el Señor quién edifique nuestra casa.

Jesús nos dice que EL es el camino, la verdad y la vida, que el que lo conoce a ÉL conoce al PADRE, nos dice también que conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres, conocerlo a EL es experimentarlo a EL, y esta es la experiencia de vida que nos liberta, conociendo en nuestras vidas lo que EL es.

Por eso que no podemos encerrar, en un concepto tan limitado como el de una denominación, todo lo que Dios pretende del hombre. No podemos invitar al creyente a formar parte de un grupo religioso más. Por el contrario, la invitación debe consistir en compartir las bendiciones de la libertad, la cual cuando se vive en Jesús, nos funde en un solo cuerpo del que debemos formar parte todos los seres humanos. Todos estamos invitados a esta comunión. A ser sus discípulos.

Renuncio a identificarme de otra manera que no sea como “cristiano”. De por sí esta forma me compromete sobremanera delante de mi Padre Celestial. Honrar con mi vida este título que escojo definitivamente.

Quiero lo mejor para mi vida y la de aquellos que me rodean, por lo tanto renuncio a cualquier pretensión personal, que disfrazada conspire contra lo conveniente que el Espíritu Santo sabe que necesito y me conviene. 

Como dijimos al principio. Somos casa de Dios y puertas del cielo. Diós no habita en templos hechos por manos de hombre. La única religión que Dios acepta es visitar a las viudas y huérfanos en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo.

Esa es la visión de Dios. El resto son inventos de hombres.

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