29/09/2022
Un campo, dos semillas

Parabola del sembrador, la cizaña y el trigo

Pensando mientras me encuentro participando en estos días en algunas charlas referentes al Reino de Dios y recordando algunas predicaciones y enseñanzas acerca de este tema sentí la necesidad de profundizar y fui motivado por el Espíritu Santo a escribir sobre este mensaje en particular que ha sido objeto de malas interpretaciones e ideas personales pero lejos de la interpretación verdadera que es la que hace La Biblia. 

Lo primero que quiero es enumerar a los actores principales que se hallan protagonistas en este mensaje dado por Yeshúa, y estos son:

El sembrador es el Hijo del Hombre. Yeshúa.

La buena semilla son los hijos del Reino.

La cizaña son los hijos del diablo

El enemigo que la sembró es el diablo, el acusador.

El campo es el mundo.

Los segadores son los ángeles.

La cizaña, es el fruto de la semilla sembrada por los hijos del diablo. 

Lo primero que debemos entender es que el sembrador, Jesucristo, se sembró a sí mismo. En el idioma original que fue escrita La Biblia, en el griego, Mateo 13:4 comienza diciendo El que se siembra a sí mismo salió a sembrar… y no se menciona la palabra semilla en todo el relato. Dando a conocer que la semilla es Él mismo.

Semilla es la palabra griega sperma, de donde sacamos la palabra esperma o descendencia y se manifiesta en el verso 24 de Mateo 13 donde habla de la buena semilla (descendencia) que plantó el hombre en su campo. Ese hombre es Jesucristo el Hijo de Hombre quien se sembró a sí mismo y produjo una descendencia de Reino.

La semilla, la buena semilla, los hijos del Reino, la descendencia de Cristo, cae en el mundo donde encontramos que hay buena tierra, lo cual representa el camino de Dios, pero también hay pedregales, espinos y que cae en la tierra que hay junto al camino, es decir donde no hay entendimiento de lo espiritual. 

En estos versos Bíblicos no habla de salvación sino de la tierra en donde cae la semilla. Es decir las personas. Todas estas tierras reciben la semilla. Es decir que recibieron la Palabra pero cada tierra reacciona de distinta forma y provee distintas características a la semilla. Podemos ser un creyente apático, preocupado, temeroso, infructuoso, llevar una vida independiente o llegar a ser un discípulo que entiende y vive de acuerdo al propósito del camino que es Yeshúa. Aún en el camino hay cizaña pero Cristo ya la venció. La cizaña cae en todo el campo.

Tampoco estamos representados los creyentes como sembradores o trabajadores. Sabemos que somos colaboradores de Dios. Pero esto se refiere a lo espiritual y almático únicamente. Por eso es importante poner las enseñanzas en el contexto correcto. Muchas veces, con el fin de atraer a la gente a Cristo ponemos nuestros propios criterios a mensajes que son claros sin necesidad de manipularlos. Solo necesitamos la intervención del Espíritu Santo para darnos entendimiento y traer su Luz.

Cristo predicó a una multitud. Sembró la buena semilla a un grupo diverso de personas pero solo un pequeño grupo recibió el entendimiento y la revelación. En este grupo había personas con distintos tipos de necesidad, desde religiosos hasta personas sin educación, personas simples. Todos recibieron una semilla. Algunos la buena semilla y otros la semilla que da como resultado la cizaña. Un detalle importante es tener en claro que la cizaña también proviene o crece producto de la siembra de una semilla que cae en el mundo, es decir que la tierra la recibe y crece para ser lo que estaba destinada a ser. La tierra, elige a qué semilla darle lugar y recibir. Esta crece de acuerdo a la genética del que la sembró. La semilla que recibe el mayor cuidado es la que se convierte en el fruto para lo cual fue creada. Si decido escuchar y creer al enemigo, en nosotros se va a desarrollar el fruto de esa decisión. Una vida infructuosa llena de obras de la carne. Al recibir la buena semilla voy a recibir la genética de Dios que es para vida eterna con todo el fruto del Espíritu que está programado en ella.

Así como la cizaña produce más cizaña la buena semilla produce más hijos del Reino. 

La cizaña tiene tres características principales. Es homicida, busca matar lo de Dios en el ser humano. Por eso es que tiene veneno capaz de matar al ser consumida. No permanece en la verdad porque su naturaleza es la mentira. No hay NINGUNA verdad en ella. Es mentirosa. Busca agradar al diablo, su padre, y hacer lo que él desea desde el principio, desafiar al pensamiento de Dios.

Es muy destacable que el enemigo que siembra la cizaña es el diablo. La Biblia no dice satanás, ni tentador. Se refiere exclusivamente al diablo. Esto quiere decir que la cizaña tiene la naturaleza de acusar. Está ahí para hacer las obras de su padre. Que acusa a los hermanos. Por eso la cizaña en gran parte está representada por la religiosidad. Jesús le decía a los fariseos que su padre es el diablo. 

“¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” Juan‬ ‭8:43-44‬

El sembrador, Yeshúa siembra la Semilla que es la Palabra de Dios pero hay personas que no entienden el mensaje por una indiferencia total y falta de interés en las cosas de Dios. En los asuntos del Padre es necesario estar, nos enseña Yeshúa pero estas personas están solo interesadas en sus propios deleites y deseos. Tal como su padre, el diablo.

Por último es recogida al fin de siglo. Observemos lo que La Biblia dice. 

«Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.» Mateo 13:41-43

El trigo se queda para brillar. Para gobernar por la eternidad con Yeshúa. Actualmente el trigo no puede brillar totalmente, es decir, estar completamente maduro y cumplir su propósito por causa de la cizaña que la hostiga continuamente. Pero sabemos que Cristo a través del Espíritu Santo es quien nos perfecciona hasta que nuestro Señor regrese. Permaneciendo en Él y en Su Palabra con la comunión en el evangelio. 

“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;” Filipenses 1:3-6

La buena semilla está representada por el Espíritu Santo. Que es sembrado en la tierra, es decir en personas que han recibido La Palabra, el evangelio del Reino. Nosotros somos polvo, fuimos formados de la tierra y sin el espíritu de vida no somos nada. Por eso es importante discernir a qué espíritu dejamos entrar en nosotros, en nuestra tierra. 

“El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”

‭‭Gálatas‬ ‭6:6-8‬

Tenemos una tierra interior que tiene el potencial de llegar a ser transformada a la viva  imagen de su verdadero creador pero también de un farsante. Que el Espíritu Santo nos siga guiando a Su verdad y nos lleve en Su luz. Es la única y verdadera forma de vida.

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