29/09/2022
Redescubriendo el Padre Nuestro

Vamos a redescubrir el Padre Nuestro. Esta famosa guia para la oración es mucho más profunda de lo que conocemos y entendemos. Vamos a cambiar nuestra forma de orar con este estudio sobre cómo orar.

Para redescubrir el Padre Nuestro vamos a leer Mateo 6:9 y Lucas 11, donde seremos guiados a lo profundo de la voluntad del Padre. Dios es omnisciente y determino tiempos en los cuales iba a transitar Su iglesia. Por eso nos dejo una guía acerca de lo que es orar en Su voluntad.

Esta oración es algo maravilloso. Muchos lo han tomado como una rutina. Otros como un rezo. La hemos repetido incontables veces pero ¿Sabemos de que se trata?.

Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.» Dios es Nuestro Padre. Dios es el Padre de Abraham, Isaac y Jacob. Pero también es nuestro Padre. No solo es el Padre de Israel. A los que creemos en Su nombre nos dio la potestad de ser hechos sus hijos. Hoy, gracias al sacrificio de Jesús en la cruz podemos llamar a Dios nuestro Padre.

Primeramente esta es la oración que Yeshúa el Mesías nos dejó como modelo y es importante que comencemos a tomar en cuenta. Es una oración intercesora, nos enseña la importancia del arrepentimiento y el agradecimiento. Nuestro Dios es uno. No hay otro fuera de Él. Es el único Dios verdadero y es nuestro Padre. Nos adoptó como hijos. Es lo primero que Yeshua quiere dejar en claro y que tengamos entendimiento en esto. Nuestro Padre está en el cielo, nos adoptó como a hijos y tiene un Reino que se acercó en la persona de Yeshua su Hijo. ‘Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. ‘ Deuteronomio 6:4. Dios tiene todo dominio y autoridad.

En segundo lugar debemos entender que El habita en el cielo. Él, habita la eternidad. Creó los cielos y la tierra. El espacio, el tiempo y la materia. Dios es omnipresente. Está en todo lugar. Gobierna sobre toda la creación pero también habita en nuestro corazón. «Él edificó en el cielo sus cámaras, y ha establecido su expansión sobre la tierra; él llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; Jehová es su nombre.» Amós 9:6

Conocemos que Dios es uno, que habitá en el cielo pero Su nombre no es reconocido por la humanidad. Yeshua comienza una oración intercesora poderosa y profetica. Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre… El nombre de Dios ya es santo. ¿Necesita ser santificado?. ¿Es que acaso Jesús se equivocó? Lo maravilloso de estudiar la Biblia es que nos da respuesta a esta y otras tantas preguntas que nos hacemos. La palabra santificado es la palabra griega hagiazó que significa ser reconocido. Mucho se nombra a Dios, sin reconocimiento de su singularidad y santidad no estamos expresando nada. Muchas personas hablan de dios pero no se refieren al Único Dios Verdadero, simplemente estan expresando y llamando sin entendimiento a algún ser superior. Por esto el Apóstol Pablo comenzaba sus cartas dando gracias al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Yeshúa le enseño a sus discípulos y también a nosotros a interceder porque el nombre del verdadero Dios sea reconocido en el mundo entero y al ser una oración que está en el centro de la voluntad de su voluntad va a ser respondida. Está en el corazón del Señor que las personas que no conocen a Yeshúa, puedan clamar a Él con entendimiento y reconocimiento de Su persona. Nuestro Dios es UNO!.

La segunda oración intercesora se da a continuación. Y les dijo… Venga tu reino. El Reino de Dios ya se acercó. La persona de Yeshúa vino en carne. El es el Reino de Dios en la tierra. Entonces. ¿Qué quiso decir con Venga tu Reino?

La palabra venga en el griego es Erchomai y su traducción literal en este pasaje es “Que tu Reino sea establecido”. Una cosa es que alguien venga acercando algo y otra es que eso que representa se establezca. Yeshúa vino a nosotros en carne. Luego de morir y resucitar ascendió a los cielos. Cristo está en nosotros pero Su Reino aún no fue establecido en la tierra. Es durante el milenio, cuando Nuestro Señor regrese a Reinar en su segunda venida, que el Reino de Dios se va a establecer. Es en ese instante que esta oración intercesora va a ser respondida. Es una oración de fe y un clamor que debemos hacer con la profundidad y la reverencia necesaria. Esta es la voluntad de Dios para nosotros. El modelo a seguir al orar.

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.» La humanidad tiene una voluntad dividida. Hay algunas personas que reconocen a Cristo como su Señor y Salvador. Hay otras que no lo hacen. No lo conocen y viven perdidamente alimentando sus propios placeres. Haciendo su propia voluntad y no la de Nuestro Padre. En los cielos todo está sometido a la voluntad de Él. Pero no así en el mundo.

Cuando le pedimos a Dios que haga su voluntad, nos estamos rindiendo a Él. Expresamos que nuestra propia voluntad nos ha llevado al fracaso y necesitamos que Él cumpla sus planes en nosotros. La única forma en que Dios hace Su voluntad en la humanidad es cuando la rendimos a Él a través del arrepentimiento. Todo lo que sucede en nuestra vida es producto de decisiones. Algunas nos guían a la vida, que está en Cristo y otras son camino de muerte. Nosotros elegimos cada día y Yeshúa nos invita a que dejemos nuestros deseos de lado, arrepentirnos y confiemos en Nuestro Padre Celestial.

«Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra *debilidad*; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.» Romanos 8:26. Tenemos una fragilidad no solo física sino también en el alma y en el espíritu. La palabra debilidad en este versículo es la palabra griega astheneia y significa flaqueza, enfermedades, flaquezas, debilidad, fragilidad. Es usada tanto para las del cuerpo como las del alma y específicamente en este contexto se aplica a la debilidad humana para soportar las pruebas.

Aún teniendo una guía impresionante, no sabemos orar. Gracias sean dadas al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo que nos guía a Su verdad con la guía del Espíritu Santo. Aprendimos a reconocer a Dios como Nuestro Padre. A darle el primer lugar en nuestra vida. El reconocimiento a Su nombre y todo lo que representa. Apartamos de nuestra vida todo lo que no se ensambla con Él. Clamamos para que Su Reino se establezca y que Su voluntad se haga en la tierra como se hace en el cielo. Una vez que Cristo vuelva, Su Reino va a ser establecido y Su voluntad se va a hacer sin objeciones. Hoy tenemos la oportunidad de rendirnos a Él con todo nuestro

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