29/09/2022
entendiendo el culto racional

En este tiempo de observar el movimiento dentro de distintas congregaciones, Dios ha forjado en mí una convicción de la que quiero escribir a modo de reflexión. 

Escuche a líderes de todo tipo hablar sobre sus visiones. Sobre lo que interpretan de cómo debe ser realizado un culto. Cómo debe ser la actitud del creyente que se acerca a celebrar esos cultos. Cada uno tiene su propia impresión, y basándose en sus criterios personales, modelados por tradiciones y por su propia interpretación de las escrituras. Llevan a las congregaciones a distintos formatos de cultos y por lo general enseñan que aquellos que no los viven  de acuerdo a sus criterios se hallan  fuera del orden del Señor y lo que es más grave son acusados de coartar el mover del Espíritu. 

Olvidan que Dios es el creador de la diversidad y el primero en fomentar la unidad, en cambio los hombres promovemos la uniformidad sobre la base de nuestros criterios lo cual tiende a fomentar una exclusión de aquellos que se sienten diferente a nosotros. 

Cuando olvidamos el respeto por el otro nos alejamos de uno de los principios básicos del cristianismo que es  negarnos a nosotros mismos. 

Cuando trato de entender la voluntad del Señor, a través de su palabra, con relación a lo que Él espera de nosotros, al culto que le ofrecemos, no encuentro ninguno de los formatos que nosotros promovemos y si una demanda clara con relación a la actitud de corazón que Él espera, que la define como “culto racional”.

Nos invita a través de La Escritura a una profunda revisión de nuestro corazón, a examinarnos a nosotros mismos gozando de la vivencia de ese extraordinario don que es el arrepentimiento. Uno de los resultados de esta visión es que empezamos a ver al mundo que nos rodea con amor y misericordia, esa misma misericordia que Dios nos tuvo a nosotros primero.

Solo a través de una profunda renovación de nuestra mentalidad es posible pasar de la religión, con la que pretendemos comunicarnos con Dios, a una relación genuina con El. Ya que el arrepentimiento es eso, un cambio en nuestra forma de pensar que también tiene como resultado la transformación de nuestra conducta, es decir de nuestro modo de actuar.

Romanos 12:1-2

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

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