Que alguien diga amén!

que alguien diga amen

Que alguien diga amén! Podríamos entretenerte con fotos. Mensajes positivistas. Frases hechas. Mensajes superficiales. Pero eso nunca fue ni es la voluntad de Dios. Te invitamos a profundizar en Su Palabra y que profundices con nosotros viviendo un cristianismo en plena conciencia.

Amén es una de las dos Palabras más pronunciadas en el cielo. Es el símbolo de confirmación y de afirmación. Su significado real es «en verdad», «ciertamente» o «que conste». Se le ha dado también el significado de «así sea», «palabra de Dios» o, simplemente, «sí». En efecto, la raíz de este adverbio implica firmeza, solidez, seguridad, y en hebreo es la misma que se utiliza para el vocablo «fe».

Decir amén es proclamar que se entiende por verdadero e infalible lo que se acaba de expresar. Con miras a ratificar una proposición o a unirse a una plegaria. Por eso, expresado en forma conjunta o grupal en el ámbito de una reunión eclesiástica significa que «estamos de acuerdo» con lo expresado en tal ocasión.

Amén es el resultado de un profundo entendimiento de la Palabra de Dios. Debemos aprender a pronunciarla en el momento que hemos digerido y procesado esa verdad en nuestro corazón. Con entendimiento. No por una expresión emocional o como resultado de una directiva del orador. Que un líder o ministro tenga que incitar o animar a otro a decir amén, sobre todo a las palabras que salen de su boca o simplemente para mantener atentos a los asistentes al culto o reunión es algo que nos debería avergonzar como hijos de Dios.

Cuando se pide que alguién diga Amén, en primer lugar, debemos pensar si entendimos realmente lo que se dijo. Si es realmente una verdad o una expresión emocional. Amén no es para usar en frases como: Qué lindo día hace hoy! o que alguien diga amén al vació. Llueve mucho en la calle! Amén!. Por lo general el Amén en la iglesia se usa para todo y debemos comenzar a tomar las cosas de Dios con la seriedad que es debida. Siempre que se usa amén La Biblia es como resultado de La Palabra de Dios.

Por eso la próxima vez que alguien te impulse a decir amén, pensá, ¿Estoy convencido? ¿Entiendo el mensaje que acabo de escuchar? ¿Estoy seguro de afirmar la palabra dicha por alguien y asumirla como una verdad para mi vida?. «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.» Romanos 12:1.

El versículo original traducido del griego dice que nuestro culto racional es el divinamente razonable servicio de nosotros. No solo es algo que se hace con entendimiento y razonable. También es algo que esta alineado con el corazón del Padre. Es tiempo de tomarnos las cosas con la seriedad que debemos. Nuestro Padre Celestial lo desea. Que se haga carne en nosotros para desearlo también.

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